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La jirafa sin manchas reaparece medio siglo después de su último avistamiento

Este fenómeno nunca se ha observado en estado salvaje, señal de su escasez.

Con apenas unas semanas de vida y aún sin nombre, la jirafa recién nacida en un zoo del noreste de Tennessee (Estados Unidos) podría ser apodada, con razón, «inmaculada».

La jirafa hembra nacida sin sus características manchas luce en cambio un sólido pelaje marrón, un fenómeno que no se había observado en ninguna jirafa desde hace más de 50 años. Nació el mes pasado en el zoo Brights, una instalación familiar de Limestone, Tennessee. La última vez que se tuvo noticia de una jirafa sin manchas fue en un zoo de Tokio en 1972.

«La cría de jirafa sin manchas es sin duda un caso interesante», y ese tipo de coloración nunca se ha visto en estado salvaje, afirma Sara Ferguson, veterinaria de animales salvajes y coordinadora de salud y conservación de la Fundación para la Conservación de la Jirafa.

La rara coloración del animal se debe probablemente a algún tipo de mutación en uno o más genes, afirma. Pero no hay indicios de problemas médicos subyacentes ni de que la jirafa reticulada recién nacida (una subespecie originaria de África oriental) esté en desventaja genética.

David Bright, director del zoo de Brights, afirma que la madre de la cría, Shenna, de nueve años, había dado a luz anteriormente a otras tres crías y que el trío había sido moteado. Esta última incorporación a la familia de jirafas del zoo nació con un peso de unos 90 kilos, dice, y su equipo de atención veterinaria concluyó que «está sana y es normal», aunque su coloración fue una sorpresa.

Un caso impecable

La genética suele influir de diversas formas en la coloración de los animales. Anteriormente se habían visto jirafas de coloración totalmente blanca en libertad, incluidas dos en una reserva de Kenia en 2017. Esos animales padecían una enfermedad genética llamada leucismo, que impide que las células de la piel produzcan pigmentos, pero que es diferente del albinismo.

No hay una explicación conocida para la jirafa sin manchas de Tennessee, más allá de que es casi seguro que se deba a algún tipo de mutación o mutaciones genéticas, dice Fred Bercovitch, biólogo de conservación de la vida silvestre en la Fundación Anne Innis Dagg, una organización sin fines de lucro que se centra en la conservación de las jirafas. 

El último caso conocido de una jirafa sin manchas fue el de un animal llamado Toshiko que nació en 1972 en el zoo de Ueno, en Tokio (Japón), según informa CBS News. La madre de esa jirafa había parido otra cría sin manchas varios años antes, según Bright.

El zoo de Brights, que alberga algo más de 700 animales de 126 especies diferentes, entre ellos nueve jirafas, pidió al público que votara en su página de Facebook cuatro posibles nombres para la cría de jirafa, y acumuló más de 17 000 votos en el primer día, dice Bright. Hay cuatro nombres candidatos, todos en swahili: Kipekee (única), Firyali (extraordinaria o inusual), Shakiri (la más bella) y Jamelia (de gran belleza).

¿Qué hay en una mancha?

Un estudio de 2018 publicado en la revista PeerJ descubrió que ciertos aspectos de las manchas de las jirafas se transmiten de madre a cría, como su redondez y su suavidad (lo que técnicamente se denomina «tortuosidad»). Los autores del estudio también observaron que las manchas más grandes y redondeadas parecían estar relacionadas con mayores tasas de supervivencia de las jirafas jóvenes. Sin embargo, quedaba por dilucidar si ello se debía a un mejor camuflaje o a otros factores desconocidos, como una mayor capacidad para regular la temperatura.

Bercovitch, que no participó en ese estudio, dice que no le preocuparía la salud de la jirafa sin manchas aunque naciera en libertad y lejos de la atención médica de un zoo.

«Entre los mamíferos, la piel y el pelo son las principales características que ayudan a la termorregulación, no el color del pelaje», afirma. «Las jirafas pueden elevar regularmente su temperatura corporal unos cuantos grados… no sudan», afirma. «Ésa es una de las razones por las que se encuentran jirafas bajo los árboles: quieren mantener su temperatura corporal dentro de ciertos límites».

Incluso la falta de camuflaje no significaría necesariamente que la jirafa estaría en desventaja en la naturaleza, dice, ya que la tasa de mortalidad de las jirafas jóvenes por la depredación de los leones ya es muy alta.

Ferguson, veterinaria especializada en fauna salvaje, está deseando saber más sobre la jirafa en los próximos años. «Lo que sería genial», dice, «sería tomarle una foto con luz infrarroja o una termografía para ver si el patrón de manchas sigue ahí pero es invisible a nuestros ojos».

(Con información de nationalgeographic.es)

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