Policiales

Gatillo fácil: ordenan liberar al único policía preso por el crimen de Jonatan Herrera

El Suboficial Ramiro Rosales recuperará su libertad al haber cumplido los dos tercios de su condena. Así lo resolvió la justicia respecto al fallo que aun no está firme. Era el único efectivo preso por el homicidio del joven, acribillado en 2015.

La medida fue dispuesta por un tribunal colegiado y se ejecutará a partir del próximo lunes, día en que el uniformado habrá cumplido efectivamente los dos tercios de su condena, de 6 años y medio de prisión. El ex agente de la Policía de Acción Táctica deberá someterse a una serie de reglas de conductas, entre ellas, la prohibición de contacto con los familiares de la victima y la obligación de fijar un domicilio.

Rosales fue el policía condenado que purgó la pena más alta, entre los cinco efectivos que fueron enjuiciados en 2017 por el crimen, ocurrido el 4 de enero de 2015, en Rosario, mientras Herrera lavaba su automóvil. Las pericias practicadas determinaron que desde el arma de Rosales se proyectaron uno de los dos “balazos letales” que hirieron de muerte al muchacho. Este impacto le habría afectado la arteria hipogástrica. De todas maneras, no fue posible acreditar quién fue el autor del disparo mortal que le impactó en la cabeza.

Al momento del hecho, el Suboficial contaba con un puñado de días dentro de la fuerza, ya que egresó del Instituto de Seguridad Pública durante el mes de diciembre de 2014, y fue puesto en funciones el día 24 de ese mes. Su instrucción en el ISeP fue de apenas unos meses.

Luego de ser llevado a juicio oral y público, junto con otros cuatro efectivos más, Rosales fue condenado a seis años y medio de prisión por haber sido encontrado como autor penalmente responsable del delito de homicidio culposo. El tribunal que impuso esa pena entendió que el crimen fue cometido sin intención de matar, aunque si de manera negligente y temeraria. Meses después, la Cámara Penal confirmó la pena, aunque la sentencia no se encuentra firme.

Tanto la fiscalía, como la querella (familiares de Jonatan) interpusieron un recurso de inconstitucionalid ante la Corte Suprema de la Provincia, ya que sostienen que el homicidio fue doloso, con clara intención de matar, por lo que reclaman que se revea la sentencia y el policía sea condenado a prisión perpetua. Ante ello, resta que el máximo tribunal se pronuncie (no tiene plazos), donde podrán surgir modificaciones. Es la instancia previa a que el fallo quede firme, lo que haría ingresar a Rosales al régimen de ejecución de la pena.

El cese de prisión fue solicitado por el Dr. Mariano Bufarini, del Servicio Público Provincial de la Defensa Penal, a cargo del patrocinio letrado de Rosales. En una audiencia ante los jueces Carlos Curto, Juan Alarcón y Román Lanzón, el defensor requirió que se evalúe el tiempo que su cliente lleva en prisión preventiva, computándose un total de 4 años y 4 meses, lo que equivale a los dos tercios de su condena. En caso de encontrarse firme la sentencia, este cómputo le permitiría a Rosales acceder al beneficio de la libertad condicional.

La petición se basó no sólo en la conducta ejemplar del detenido, sino también en el cumplimiento, sin inconvenientes, de las salidas familiares de las que goza desde octubre pasado. En ese marco, el defensor consideró que debería aplicarse el “principio de igualdad”, puesto que otros dos policías condenados por disparar en la escena obtuvieron una medida similiar luego del juicio de primera instancia. Vale aclarar que estos dos policías dispararon pero no alcanzaron a herir a la victima.

Tanto el Fiscal Luis Schippa Pietra, como el querellante Santiago Bereciartúa se pronunciaron en contra del pedido. La querella sostiene que son altas las probabilidades por las que el policía pueda ser condenado a prisión perpetua. Sin embargo, luego de deliberar, los jueces resolvieron ordenar la libertad de Rosales, que se efectivizará recién el lunes próximo. Con esta decisión no quedarán detenidos por el caso.

El hecho ocurrió el día 4 de enero de 2015, cerca de las tres de la tarde. Jonatan, padre de un bebé y empleado de Falabella, se encontraba lavando su Volkswagen Gol frente a su casa, en Villar y Ayacucho, cuando de repente se encontró en medio de una lluvia de balas policiales. Es que agentes del Comando Radioeléctrico se encontraban persiguiendo “a los tiros” a un presunto ladrón. Cerca del lugar pasaba un colectivo de la linea 133, donde viajaban más de diez agentes de la PAT (recién egresados). Cuatro de éstos se bajaron e, ignorando la situación, se sumaron a lo tiros. El joven fue herido de muerte al intentar refugiarse de las balas detrás de un arbol. El resto de los policías intervinientes fueron condenados a penas menores y por el momento no volverán a prisión, ya que se encuentran todos en libertad.

La Multisctorial Contra la Violencia Institucional repudió la resolución judicial a través de un comunicado, donde manifestó que el decisorio responde a consecuencias de practicas de policias, de fiscales y jueces que no investigan adecuadamente estas graves violaciones a los derechos humanos. De todos modos advierten que la libertad de todos los policías genera inquietud en los padres de Jonatan, ya que estos habrian sido sistematicamente amenazados y hostigados por las fuerzas policiales a partir del asesinato del chico.

 

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