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Condenaron a otro miembro de la banda de Brandon Bay

La orden de “matar un par de zombies” y cortarlos en pedazos con una motosierra “a lo mexicano”, impartida en octubre de 2020 desde prisión por Brandon Bay, fue recibida al otro lado del teléfono por quien era su cuñado. Sebastián Eduardo Aguirre era por entonces novio de la hermana de Brandon y en esa conversación se le escuchó responder “hacemos así señor, quedate tranquilo”. Como un interlocutor frecuente del sindicado jefe de la banda de Los Gorditos, quien además se encargaba desde prisión de coordinar ataques a tiros en la calle, Aguirre fue condenado este miércoles a 4 años de prisión efectiva. Pena que se unificó en 7 años con condenas anteriores

Aguirre, de 33 años, fue condenado como miembro de la violenta asociación ilícita que nació hace ocho años en el complejo Fuerte Apache, el barrio Tiro Suizo del sur rosarino y el asentamiento de calle Flammarión. Tras el arresto de Bay la estructura creció y extendió sus negocios al cordón industrial, con apoyo policial y epicentro en el barrio Norte de San Lorenzo. Con 25 personas imputadas y algunas ya condenadas, a la organización se le atribuyen homicidios, usurpaciones, balaceras y extorsiones para la gestión del narcomenudeo.

En octubre pasado, el fiscal de San Lorenzo Aquiles Balbis solicitó la pena de prisión perpetua para Bay como líder de la banda y requirió la misma pena para otros cuatro integrantes. Entre otros delitos les achacan tres homicidios de 2019 y 2020. Preso en una cárcel federal, Bay cumple condena a 10 años de prisión por delitos cometidos en los primeros tiempos de la banda.

El abreviado sitúa a Aguirre como “uno de los interlocutores frecuentes de Bay”, quien se encargaba de la logística de ataques a bandas rivales, reclutaba tiradores y coordinaba la entrega de armas de fuego y medios de traslado. Respondía, según el fallo, tanto a órdenes de Bay como de su ex pareja Aldana Bay, hermana de Brandon. También le atribuyeron haber proporcionado autos, motos, choferes o sicarios a otras bandas que servían de apoyo a Los Gorditos.

A Aguirre lo incriminaban diálogos obtenidos en escuchas. Entre otras, la conocida charla en la que Bay habla de descuartizar gente con una motosierra. “Van a buscar el Tornado y de paso matamos un par de zombies. A uno me voy a llevar”, le dijo el 8 de octubre de 2020 a su entonces cuñado, quien respondió: “Y, uno hay que llevarse, cuñado”. Bay insistió: “Uno me voy a llevar. Te mando un video con una motosierra. Fijate como lo voy a cortar en pedazos. Bien, bien a lo mexicano le voy a dar”. A lo que Aguirre contestó: “Y sí, a lo mexicano ahí está bien”.

Bay, quien pretendía encontrar a “un tal Elías” para “darle en la boca, por todos lados”, siguió dando instrucciones: “Poné a uno de los pibes en auto, me entran a buscar la moto, se llevan a uno y lo mando a cortar en pedazos y que se vayan de la casa. Le mando un video con la motosierra ahí, pam, pam, cortándolo en pedacitos. Que se vayan de la casa porque si no… que se vayan todos de mi barrio”.

La referencia a la motosierra motivó que en un primer momento se vinculara a Los Gorditos con los asesinatos de Víctor Martín Baralis y Jorge David Giménez, cuyos cuerpos descuartizados aparecieron en dos contenedores y un basural de la zona sur dos meses después, en diciembre de ese año. Sin embargo, no surgió ninguna evidencia de una responsabilidad de Bay en las decapitaciones y las muertes no fueron aclaradas.

En otro diálogo del mismo día, Aguirre le anunció a Bay que un joven conocido tenía la voluntad de alistarse como tiratiros de la banda: “El loco tiene que terminar porque labura legal pero le está haciendo la guerra hace tiempo a la banda de La Pelada (por otro grupo rival en el mismo territorio). Me dijo que cuando vos lo necesites él se quiere enganchar”.

También se lo escuchó coordinar un ataque con Aldana Bay, a quien le solicitó “un chofer que pase nomás. El loco lo pasa a buscar, le digo te esperan en tal lado y se llevan una buena herramienta (un arma), una de 30, y si no la tartamuda (una ametralladora), y el loco pasa y les pega a un par, si ya los conoce a todos”.

Por la gravedad de los delitos asignados a la banda, el fiscal Socca solicitó una condena que se aparta del mínimo legal y que se unificó en 7 años con otras anteriores que pesaban sobre Aguirre. Había sido condenado por intento de robo calificado y portación ilegal de arma de uso civil y en otro proceso por portación de arma de guerra y resistencia a la autoridad; por lo que se mantuvo su declaración de reincidencia.

Fuente: La Capital

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